SANTA EUFEMIA DE MOREDA: DOS MIL AÑOS DE HISTORIA. 4º. PARTE Y FINAL. CAMPO SANTO MUNICIPAL Y MIRADOR DE LA VILLA DE MOREDA
SANTA EUFEMIA DE MOREDA: DOS MIL AÑOS DE HISTORIA. 4º. PARTE Y FINAL. CAMPO SANTO MUNICIPAL Y MIRADOR DE LA VILLA DE MOREDA
Autor: José Ángel Chasco Oyón
Publica: moredaaraba.blogspot.com HISTORIA, ARTE Y ETNOGRAFÍA DE MOREDA DE ÁLAVA
Año: 19 de junio 2026
PANORÁMICA DE LA VILLA DE MOREDA VISTA DESDE EL MIRADOR DE SANTA EUFEMIA INSTALADO JUNTO A LA ERMITA. SE OBSERVA EL CASCO URBANO DE MOREDA EN DONDE JUNTO A LA IGLESIA EXISTIÓ OTRA EXPLOTACIÓN AGRÍCOLA ROMANA Y EL PINAR DEL MONTE SAN CRISTÓBAL A LA DERECHA EN DONDE HUBO UN CASTRO O POBLADO DE LA EDAD DEL HIERRO I. TAMBIÉN EN ESTE POBLADO PROTOHISTÓRICO HA SIDO HALLADA CERÁMICA ROMANA
Uso del recinto de la ermita como Campo Santo
A finales del siglo XVIII y principios del
XIX, en tiempos de la “francesada”, se promulgaron diversas órdenes
sobre la conveniencia de construir los Campos Santos fuera de los cascos
urbanos de las poblaciones por razones de higiene y salubridad pública. Se
recomendó construirlos en pleno campo en lugares bien ventilados. En Moreda se
trató de hacerlo en los años 1809-1810, pero no cuajó la idea en la mentalidad
de la población que se resistió y renunció a ser enterrados fuera del templo
parroquial. Moreda fue perseverante en esta forma de pensar prácticamente hasta casi la mitad del siglo
XIX. Costó mucho cambiar la mentalidad y
asumir la nueva idea de no ser enterrado dentro de la iglesia para serlo en el
campo. Año 1809: “Itt. quince reales a un cantero por el trabajo que empleo
en el Campo Santo. Quince reales de los derechos de un despacho que se
saco para bendecir el Campo Santo”. Año 1810: “Iten veinte reales
entregados a D. Paulino Gonzalez comisionado de la Provincia para visitar el
Campo Santo”[1].
El recinto de las ruinas de la ermita de la Soledad se utilizó como cementerio de la villa de Moreda a partir del año 1846, época en que se prohibió y dejó de enterrar dentro del templo parroquial, y hasta el año 1854, fecha en la que se construyó e inauguró el nuevo Campo Santo de la carretera de Logroño o cuesta del Somo. El recinto de la ermita fue aprovechado como necrópolis de forma provisional, por haber sido espacio sagrado y estar fuera de culto. El recinto estaba cerrado con las paredes de la ermita, aunque sin tejado por tenerlo hundido.
Las personas más ancianas de Moreda cuentan haber escuchado a sus abuelos que en invierno o en épocas en que llovía mucho tenían dificultad para vadear el río y llevar al difunto hasta la ermita de la Soledad. Se veían obligados a dar una gran vuelta por las eras de Santa Ana y el pago de Capacho para sortear el río y llegar al recinto de la ermita. Por eso construyeron el nuevo cementerio en el término del Campillo en el camino de Logroño.
El cementerio más antiguo de Moreda es de época medieval y se encuentra alrededor del exterior del actual templo parroquial de Santa María de Moreda. A partir del siglo XV se comenzó a enterrar dentro de la iglesia. Se hizo hasta casi mediados del siglo XIX.
ALREDEDOR DEL TEMPLO PARROQUIAL DE SANTA MARÍA DE MOREDA SE ENCUENTRA LA NECRÓPOLIS MEDIEVAL DE LA IGLESIA
Por razones higiénicas y de salud pública, a finales del siglo XVIII se ordenó sacar los cementerios fuera de las poblaciones a lugares en el campo bien ventilados. La ermita fue reaprovechada de forma provisional como cementerio (en latín significa dormitorio) por ser recinto sagrado y estar fuera de culto.
En torno a 150 finados de Moreda yacen enterrados dentro del recinto de las ruinas de la ermita de Nuestra Señora de la Soledad en Santa Eufemia. Fueron sepultados entre los años 1846-1854.
Llama la atención de que este centenar y medio de fallecidos en Moreda prácticamente cerca del centenar fueron niños de diversas edades (desde el nacimiento hasta los siete años) conocidos como párvulos y también algún incógnito de padres desconocidos que eran abandonados en las calles de la villa. Solamente alrededor de cincuenta adultos fueron enterrados en el Campo Santo Viejo de Santa Eufemia.
Las partidas de difuntos adultos llevan escrita la anotación de que fueron sepultados en el Campo Santo de la villa de Moreda. Sin embargo, en las partidas de niños párvulos, se omite ese detalle no indicando el lugar de enterramiento, aunque es de suponer que fuese el miso, es decir, el Campo Santo Viejo de Santa Eufemia.
El primer difunto en ser enterrado en el cementerio viejo de Santa Eufemia fue el cura Pedro Blas García de Jalón en el año 1846. Dispuso en testamento que su cuerpo fuese enterrado en el Campo Santo de esta villa con el hábito que dispusieran los de su casa. Los entierros se hacían una vez que hubieran pasado las veinticuatro horas del óbito.
Los ritos y honras en torno a la muerte en esta época en que estuvo en vigencia este cementerio fueron los siguientes para adultos. Los enfermos terminales recibían los sacramentos de la penitencia y del viático junto con la extremaunción.
Antes de fallecer acostumbraban a hacer testamento cerrado. Designaban
para el cumplimiento de sus últimas voluntades, conocidas como “mandas”,
a cabezaleros o albaceas. Asimismo, figuran en los testamentos las firmas de
los testigos. En caso de que el finado hubiera dejado hijos menores designaban
tutores o cuidadores de la formación y cuidado de los chiquillos. El matrimonio
solía hacer testamento de hermandad: del uno para el otro. Instituían como
herederos a hijos y consortes. También, se ha dado el caso de heredar los
bienes de un difunto el ama de servicio o de llaves.
La
mujer que fallecía sin hijos dejaba como usufructuaria de todos sus bienes mientras
viviera al marido. Fallecido éste los bienes pasaban a los hermanos o sobrinos
de ésta.
El
cuerpo del finado era amortajado con hábitos. El más popular e importante fue
el hábito de San Francisco. Otros hábitos, además de que algunos fueron sepultados
con una sencilla sábana como prenda de amortajamiento, fueron el hábito de la
Virgen del Carmen, vasquiña negra, etc… Los curas eran amortajados con hábitos
sacerdotales. Luego, a partir del año 1846, eran metidos en caja de madera para
ser llevados hasta Santa Eufemia.
Las
clases de funerales que había, dependiendo del nivel económico de las familias
de los difuntos, eran entierros de adultos: mayor, menor, y de limosna. A los
niños se les practicaba entierro de párvulo.
Los
ritos funerarios de entierro eran completados con una novena y la misa de cabo
de año. Luego dependiendo de las posibilidades económicas se le encargaban un
número determinado de misas al precio de los reales o pesetas en que estuvieran
cada año. El coste de las misas era de una peseta.
Como
mandas forzosas solían dejar una pequeña cantidad de reales a la Casa de
Jerusalén y redención de cautivos, lo acostumbrado, es decir, lo menos que
pudieran. Solo por compromiso protocolario. También, había bula de difuntos y
donaciones para la archicofradía de la Madre del Amor Hermoso, archicofradía
del Corazón de María y para alumbrar a san Roque.
La
ofrenda de candela, consistente en encender en la iglesia velas en los
hacheros, era encargada a algún familiar. Como prestación a este servicio
donaban o mejoraban al familiar (sobrinas, nietas, mujeres, etc…) encargado de
llevar y encender las velas una pequeña finca, viña, olivar, onza de oro cuando
tomase estado, muebles y ropa del hogar.
El
actual Campo Santo de Moreda se construyó en el año 1854 en el término El
Campillo. Lo bendijo el párroco Silvestre de Lapeña, quién anotó el siguiente
texto en el libro de finados de esta época:
“Certifico
yo el infrascripto cura ecónomo de la parroquial de Sta. María de esta villa de
Moreda que en este día de la fha se bendijo el nuevo Campo Sto. qe. se hizo en el camino qe. seva a Logroño,
y desde este mismo día en adelante se enterraron en él todos los finados y pa.
qe. conste en todo tpo, lo firmo y sello. Moreda y septiembre nuebe de mil
ochocientos cincuenta y cuatro”. Don
Silvestre de Lapeña.
Este Campo Santo Nuevo ha tenido diversas
ampliaciones en los años 1885, 1987 y 2002.
Restauración y consolidación de la ermita y
su entorno como mirador de Moreda
El entorno de la presa y el salto de Santa
Eufemia han sido restaurados y rehabilitados como parque público por el
Ayuntamiento de Moreda en el año 2009, adecentando el lugar con mesas y bancos
y reconstruyendo los muros de las paredes por el constructor Julián Gorostiaga.
En la actualidad el nombre de Santa Eufemia
de Moreda lo lleva también el club deportivo de caza y tiro olímpico Santa
Eufemia de Moreda que tiene arrendado (entre 2018 y 2028) el Coto de Caza
VI-10089 denominado Moreda de Álava que tiene una extensión territorial de 865
hectáreas entre terrenos del Ayuntamiento de Moreda y terrenos particulares
para el aprovechamiento cinegético[2].
La genial y bonita idea de recuperar y
consolidar las ruinas de la ermita de Santa Eufemia, ofreciendo un lugar de
descanso y mirador del pueblo en plena naturaleza, ha partido del Ayuntamiento
de Moreda.
El proyecto de recuperación parcial de la
ermita de Santa Eufemia, con mirador, paneles informativos y zona de
esparcimiento en Moreda de Álava ha sido redactado por el arquitecto Antonio
Blasco Rodríguez.
Durante las obras de consolidación de las
paredes de la ermita con cemento de cal y la removida de tierras del suelo se
han encontrado abundantes restos óseos de los moredanos que a mitad del siglo
XIX fueron enterrados en el interior de la ermita habilitada como Campo Santo.
Las obras de consolidación y adecentamiento
de la ermita han sido realizadas en el año 2026 con fondos Nei Generetion
(100.000 euros) de la Unión Europea. Las ha llevado a cabo la empresa Egur
House System de Zigoitia. La cuadrilla Rioja Alavesa, presidida por Txema
Elvira, donará “in aeternum” la ermita al Ayuntamiento de Moreda de Álava
presidido por la alcaldesa Maravillas García Díaz de Cerio. Con la recuperación
de esta ermita Moreda está escribiendo una
brillante página de su historia.
Necrópolis históricas habidas en Moreda
Respecto a los lugares o cementerios donde se ha dado
sepultura a los cadáveres de los vecinos de Moreda
a través de los tiempos, pueden citarse los siguientes:
1º. El Cementerio:
vieja necrópolis de la iglesia de Santa María de Moreda
Término toponímico por el que se conoce o se denomina a la
parte de entrada a la iglesia parroquial. Abarca la zona del portico de entrada
y la zona oeste de los muros de la iglesia hasta un pretil de piedra que sirve
de muralla de contención respecto al desnivel existente con la Pza. de la
Concepción. Se desconoce la época en que se enterró en este lugar, aunque tuvo
que ser anterior al siglo XVI. Probablemente se diera sepultura en este lugar
durante la Edad Media, siglos XI-XV.
En alguna ocasión también se enterró en el cementerio exterior del templo parroquial de Santa María de Moreda, coincidiendo con la época de la ampliación de la iglesia (años 1698-1704) y en años de fuertes mortandades a causa de epidemias de peste (1599 y 1735).
La necrópolis circunda a la iglesia desde la
sacristía y portada plateresca, pasando por la torre, hasta la c/ San José ya
en el crucero del templo junto a la capilla de San Juan Bautista. No todas son
sepulturas medievales. Frente a la actual ubicación de los arquillos (detrás
del coro) en el siglo XVIII una casa fue derribada y el hueco dejado fue rellenado
de huesos con los esqueletos sacados del interior de la iglesia.
Debajo del cemento
aparecieron diversos tipos de sepulturas en el año 1995 cuando el Ayuntamiento hizo las obras de instalación de
la tubería subterránea de saneamiento y evacuación de aguas pluviales. Unas fosas eran simples y otras formadas con lajas de
piedra. Mezclados con la tierra se encontraron algunos fragmentos de
cerámica romana.
Dejar cosas y animales en dicho cementerio parroquial no
estaba permitido. De esta manera en la visita que hizo el encargado del
obispado de Calahorra a la iglesia de Moreda en el año 1598 dejó anotado en los
libros de la iglesia de Santa María: “ Que
en el cementerio no se pongan cabalgaduras, pajas, estiercol ni cosas sucias,
se manda a Juan de Oyon menor, criados y gentes de su casa que esta frente a la
puerta de la iglesia y junto a la escalera de la iglesia”[3].
El obispado de
Calahorra (siendo obispo Pedro de Lepe en 1698) prohibió a los curas, que
acudían a entierros en otros pueblos, aparcar (dejar atadas) las caballerías en los cementerios
pegantes a las iglesias:
“Conocido hemos por la visita personal, que aviendo
concurso de sacerdotes forasteros en algunos lugares, por razon de honras de
difuntos, y funerales, atan, y ponen las cavalgaduras, en que vienen, dentro de
los Cementerios de la Iglesia, cosa indecentissima, y ocasion de muy grande
inmundicia: todo lo qual es de grande irreverencia en los lugares Sagrados, y
la debemos quitar. Por tanto: ordenamos, y mandamos, S.S.A. que ningun
Sacerdote, ni Secular, con la ocasion expresada, o con otra alguna, ponga
cavalgadura en el Cementerio de la Iglesia; y assimismo, mandamos á los curas
no lo consientan, y si vieren que han puesto alguna la hagan soltar, y echar de
alli, en lo qual cumplirá con su oficio, y obligación”[4].
2º. Iglesia parroquial
de Santa María de Moreda
Dentro del templo actual se tiene constancia que se
enterró desde finales del siglo XVI hasta casi la mitad del siglo XIX (desde el año 1583 hasta el año 1846), a
pesar de los decretos de pohibición emitidos sobre esta costumbre de
enterrar dentro de las iglesias promulgados a finales del
siglo XVIII y a principios del siglo XIX. Los pobres eran enterrados debajo del
coro en la parte trasera de la iglesia. Los vecinos llanos en el cuerpo de la
iglesia y los pudientes o nobles hijosdalgo en las capillas de San Juan
Bautista y de San Miguel Arcángel del templo parroquial.
Los cuerpos de los
feligreses sepultados dentro de la iglesia de Moreda miran al altar. Los curas enterrados debajo del crucero junto
al presbiterio en las cuatro piedras labradas con la leyenda beneficiados,
gorro tipo bonete y dos llaves cruzadas. Más otra losa en el centro de los dos
escudos de cabildo con el nombre de osario (calavera y huesos cruzados) miran a
los fieles, como el pastor mira a su rebaño siguiendo las indicaciones del
Concilio de Trento.
El extraordinario
suelo de losaduras o sepulturas de piedra del templo, más de cien, fue
realizado por el cantero Diego de Iriarte en el año 1735.
3º. El
Cementerio o Campo Santo
Viejo
A las afueras del
pueblo en dirección norte, en el término llamado de Santa Eufemia, justo en el
mismo lugar en que se alzaron las ermitas de Santa Eufemia y posteriormente de
la Soledad, se hallaba este cementerio en la actualidad arruinado. Al parecer,
en el mismo se debió de enterrar en el período que va desde que se dejó de
enterrar dentro de la iglesia hasta que se
construyó el actual Campo Santo del Campillo, es decir, desde el año
1846 hasta el año 1854. Cuentan que dejó de enterrarse en este lugar sagrado
debido a que en los duros inviernos de nieves y lluvias no podían cruzar el río
debido a la yasa.
4º. Actual Campo Santo en el término del Campillo:
Sito en la cuesta
del Somo o carretera de Moreda a Oyón-Logroño, en el término del Campillo. Este
cementerio cristiano se construyó en el año 1854, después de haber sido
utilizado el recinto de las ruinas de la ermita de la Soledad o de Santa
Eufemia como cementerio viejo. El antiguo Campo Santo de Santa Eufemia se
utilizó después de las prohibiciones y decretos emitidos a finales del siglo
XVIII y principios del XIX no permitiéndose los enterramientos dentro de la
iglesia parroquial de Santa María de Moreda por razones de higiene y salubridad
pública.
En el año 1885, como el recinto resultaba insuficiente, fue ampliado. Cosa que volvió a ocurrir en el año 1987 con una nueva ampliación y colocación de nichos. Las últimas reformas se produjeron en el año 2001 con la instalación de nuevos nichos y en el año 2002 con el derribo y supresión de su parte más antigua (la de 1854), retrocediendo su primitiva entrada hasta la zona de su primera ampliación de 1885.
Muerte de un peregrino en Moreda.
Curiosa y llamativa es la partida de defunción anotada en los libros de finados de la iglesia parroquial de Santa María de Moreda por el párroco don Miguel de Argandoña a cerca del fallecimiento de un peregrino en Moreda en la segunda mitad del siglo XVII.
Dejó anotado que la muerte le sobrevino a un peregrino cuando pasaba por la nueva villa de Moreda. Regresaba desde Roma en el otoño del año 1679 e iba dirección del norte de Burgos a su pueblo natal cercano a Espinosa de los Monteros. De tanto caminar cientos de kilómetros venía agotado, aunque contento por haber cumplido la misión de su peregrinación hasta el Vaticano.
En la Santa Sede había conseguido dispensa para casarse con su querida prima en el pueblo burgalés. Pero no pudo regresar a su amado destino porque le sobrevino la muerte en la villa de Moreda de forma inesperada.
Recibió los sacramentos y fue enterrado dentro de la iglesia de Santa María de Moreda. La cofradía de la Santa Vera Cruz de Moreda, que atendía en los entierros a pobres y hermanos cofrades, acompañó con las velas a este peregrino difunto y le dio sepultura de limosna.
Desconocemos si está trágica noticia le fue
comunicada a su prima en el pueblo. Si llegó a tener conocimiento del
fallecimiento de su primo una vez obtenida la dispensa papal para casarse con
ella. Si estuvo esperándole toda la vida y nunca supo del fatal desenlace que
tuvo al regresar y pasar por la villa de Moreda. Hay que tener en cuenta que
estamos hablando de hace más de tres siglos en que los medios de comunicación
no existían y en que los caminos eran largos y malos para llevar cualquier
noticia.
En la parte izquierda de la partida de
defunción aparece su nombre Miguel Ruiz, peregrino. Guardianía de Reinosa.
Textualmente la partida dice. “ Murio oy martes catorze de nobiembre de
este año de mil y seis cientos setenta y nuebe años Miguel Ruiz vezino de
Reconoreo de las montañas de Burgos junto a Espinosa de los Monteros. Peregrino
que benia de Roma de alcanzar dispensazion para casarse con una prima suya.
Rezibio los Stos Sacramentos y se le hizo su entierro y le acompaño toda la
cofradía de la Sta. Vera Cruz y por ser la verdad lo firma oy dia , mes y año
ut supra”[5].
Eduardo María Sáenz Sáenz de Laguardia
obispo de Huesca (1764-1832)
Don Eduardo María Sáenz desempeñó el cargo de obispo de Huesca durante casi diecisiete años, desde el 4 de septiembre de 1815 hasta el 1 de febrero del año 1832. Escribió numerosas epístolas. Este ilustre moredano falleció en el año 1832 a los sesenta y ocho años de edad, siendo enterrado en el interior de la catedral de Huesca.
“Día primero de febrero de mil ochocientos treinta y dos miércoles a las nueve de la mañana murió el Istmo. Sr. Obispo de Huesca D. Eduardo Sáenz de Laguardia a los sesenta y ocho años de su edad y diecisiete de episcopado. Recibió los Santos Sacramentos de Penitencia y Extremaunción y no el de la Eucaristía por hallarse perturbada su razón en fuerza del último accidente que le sobrevino, y que también le impidió hacer testamento. Después de celebrados los oficios con la solemnidad acostumbrada en el Salón de su Palacio donde estuvo expuesto los tres días de costumbre se enterró en el Presbiterio de esta Catedral, precedida la procesión y demás actos ordinarios a las exequias episcopales de esta iglesia. Dr. Blas López, Capellán Mayor (firmado y rubricado)”.
Apuesta de los mozos de Moreda con el pastor
de las cabras a que no sería capaz de entrar de noche en el Campo Santo de
Moreda con un candil encendido
Los moredanos no suelen creer en supercherías de apariciones de difuntos, espíritus y almas errantes. Los más veteranos tienen en la mente una curiosa historieta o anécdota ocurrida en la noche de Ánimas del pasado siglo XX, acontecida al pastor de cabras de la villa y a una cuadrilla de mozos.
El protagonista de esta historia fue el pastor de la villa de Moreda, Santiago Larrión Orbea nacido hacia el año 1895 y fallecido con 87 años. Cuenta el suceso su hijo Alejandro Larrión Duque, pastor de profesión, nacido en 1924.
Los mozos de Moreda apostaron con el pastor de que si subía la noche de Ánimas al Campo Santo del pueblo, sito en la cuesta del Somo o carretera de Logroño, y se atrevía a prender un candil de aceite y colgarlo de la casa de autopsias existente en el interior, le darían una botella de aguardiente. Santiago aceptó la apuesta, ya que estaba acostumbrado a andar solo por el campo con su rebaño, desde el amanecer al anochecer.
Existía la costumbre en Moreda de que los mozos bandeasen las campanas durante toda la noche dos días al año, la víspera de santa Águeda y la víspera de Ánimas. Al toque de campanas de Ánimas unos mozos comenzaron a preparar la tradicional sartenada o rancho riojano en el campanario de la torre. Momento en que el pastor subió al cementerio con el candil.
Los mozos trataron de burlarse de Santiago dándole un candil con agua. Un amigo le advirtió de este hecho en el barrio de las Peñas de Moreda y le dio otro candil bueno con aceite.
El pastor saltó ágilmente la tapia del Campo Santo y dirigiéndose a la casa de los difuntos prendió el candil colgándolo de la puerta. Cuando creía que había ganado la apuesta, otros mozos que se encontraban escondidos detrás de la huesera del cementerio, sorprendidos por la valentía del pastor, salieron vestidos con sábanas y agitando los brazos trataron de asustarle.
Entonces, Santiago sin achicarse cogió unos tormones de tierra y cotes del suelo del cementerio y comenzó a lanzarlos contra los esperpentos blancos a la vez que les gritaba: “Si sois fantasmas no temáis que las piedras no os harán daño, pero si sois personas echar a correr que os voy a moler los huesos”.
Los mozos viendo lo airado que estaba el pastor y que las piedras casi les alcanzaban salieron corriendo, brincaron la tapia del Campo Santo y bajaron sudorosos al pueblo.
De esta forma valiente el pastor ganó la botella de anís y los mozos del campanario por su valentía le invitaron a cenar esa noche de la sartenada o rancho de Ánimas que estaban cocinando en el campanario mientras bandeaban sin parar las campanas.
Precauciones a tomar aquél a quién se
aparece un alma. Tratamiento
Aparición del ánima de la madre a un
vecino
Cuentan que hacia 1940, recién acabada la guerra civil de 1936 en España, le ocurrió un suceso extraordinario y misterioso a un labrador de Moreda llamado Guillermo Martínez de Oraá.
Cuando “Guillén” regresaba a la villa, una vez finalizada la jornada de trabajo en el campo, bajaba por el camino de la cuesta del Somo y al llegar al Campo Santo del Campillo o de la Horca, de forma inexplicable, siempre se le paraba la burra. Ésta de forma terca se negaba a proseguir el camino hasta Moreda.
Preocupado por el suceso, se lo contó al párroco de Moreda. El cura le aconsejó que la próxima vez que le ocurriera este hecho preguntase a la fuerza que retuviera a la burra qué es lo que quería.
De esta manera, le volvió a suceder otro día
cuando regresaba del campo a su hogar. Al llegar a la altura del cementerio de
Moreda volvió a detenerse la burra no queriendo continuar. Recordó los consejos
del párroco de Moreda y preguntó a la fuerza que los detenía gritando al aire: “¿Qué
es lo que deseas, quién seas, que en este lugar nos retienes? ¿Necesitas algo
de parte de Dios? Entonces escuchó la voz de una mujer, que identificó con
su difunta madre, Tomasa Larrión, quién le contestó: “Quiero rezos y
oraciones”.
Desde entonces cada vez que le tocaba pasar por el camino del cementerio acostumbraba a rezar una oración y la burra ya no se paraba. Es costumbre de los vecinos de Moreda cuando pasan por las inmediaciones del Campo Santo el santiguarse y rezar una oración por los familiares difuntos y los vecinos enterrados en este lugar sagrado.
Los moredanos al pasar por el cementerio, vayan por la carretera de Logroño o por el camino de la Raicilla, se santiguan y rezan sin pararse un padrenuestro, un avemaría y un gloria. Realizan esta práctica religiosa tanto si pasan andando como si van montados en vehículo. La señal de la cruz o persignarse lo hacen dos veces, al inicio de las oraciones y al final.
El toque de campanas la noche de Ánimas
El tocar las campanas la noche de Ánimas ha sido una costumbre muy arraigada en Moreda desde tiempos remotos. Eran bien bandeadas por los mozos o bien por el sacristán. Los mozos acostumbraban a pasar toda la noche tocando las campanas a Ánimas. Incluso cenaban en la torre confeccionando un rancho o sartenada en el campanario.
Según relatan las personas mayores existió
un toque de campanilla llamado “de las benditas Ánimas del Purgatorio”.
Un vecino acostumbraba a tocar una campanilla los días de fiesta grande y los
días en que se producía alguna muerte. Hacía sonar la campanilla por las calles
del pueblo al amanecer y gritaba: “Un padrenuestro y un avemaría por las
benditas Ánimas del Purgatorio”.
Esta campanilla de tamaño grande que posee yugo de madera fue comprada por la villa en el año 1748 y se conserva en la casa de la familia San Juan.
El oficio de Ánimas
El 21 de abril de 1700 el cabildo eclesiástico de Santa María de Moreda y la villa hicieron convenio y ajuste sobre el oficio de Ánimas. Hasta esta fecha había sido costumbre, desde tiempos inmemoriales, el que anualmente el día de Jueves Santo, después de enterrar a Jesucristo, se entregara la llave de la urna donde estaba enterrado al alcalde. Mas, como hubo diferencias se acordó el que hubiera dos llaves, una para el alcalde y otra para el cura que dijera la misa el día de Jueves Santo.
Además, acordaron, para alivio de las Ánimas del Purgatorio, el que el cabildo celebrara un oficio de Ánimas como se hacía el mismo día. Este oficio debía tener lugar en la octava de Todos los Santos de cada año. La villa se comprometió a pagar de limosna la cantidad de 16 reales de vellón por este oficio. En caso de que no se pudiera hacer a la octava se haría el domingo infraoctavo de la fiesta de Todos los Difuntos con vísperas, misa solemne y sermón.
Para el pago del coste del oficio de Ánimas
se empleaba el dinero pedido por las puertas de las casas y las limosnas
recogidas del cepillo-tabaque de dos llaves de la iglesia. El mayordomo de
Ánimas llevaba cuenta de las limosnas que se recogían y de las cuentas en
general de la cofradía.
Lápida funeraria en los campos de Moreda[6]
Localización: A
cien metros de distancia del puente del río Larrén (La Raín) o San Cristóbal,
según se sale por la carretera de Viana en dirección a esta ciudad. Se halla
incrustada en la pared de una era conocida popularmente como “era de Macareno”, a mano izquierda en el sentido de la marcha hacia Viana.
Tamaño y forma: Su
base es rectangular y la parte superior la tiene triangular. Está incrustada en
una pared de era que tiene 1,50 m de altura. La lápida
tiene de anchura 0,47 cms, altura: 0,82 cm
y grosor: 0,12 cm.
Cronología: finales del
siglo XIX, año de 1897. Parece haber sido costumbre en la mayoría de los
pueblos de la zona (Viana, Labraza, Yécora, etc…) el poner este tipo de monumentos o lápidas funerarias
en aquellos lugares o términos del campo en que tenían lugar los fallecimientos
de algunos vecinos, generalmente eran producidos por muertes violentas. La
mayor parte de las lápidas de campo, que hay en otros pueblos, están colocadas
en la segunda mitad del siglo XIX. En Moreda, que se tenga noticia, sólo existe
la presente.
Material y autor:
Esculpida en piedra arenisca de la zona. Seguramente fue labrada por algún
cantero del pueblo. Leyenda: + AQUI
FALLECIO CRISOSTOMO CERIO FALLECIO EL DIA 10 DE SEPTIMEBRE AÑO 1897 Q.P.D.
Hecho conmemorativo recordatorio. Cuentan los más mayores que en dicho lugar un vecino de
Moreda fue aprisionado por un carro contra la pared de la era produciéndole la muerte cuando subía por la cuesta con el carro cargado de
mies. Al parecer se le vino con la carga
hacia atrás muriendo aplastado.
Confirmación histórica de esta noticia o suceso: “... ordené dar sepultura eclesiástica al cadáver de Dn.
Juan Crisóstomo Diaz de Cerio y Marauri,
natural de esta villa, de cincuenta y uno años de edad de profesión jornalero
del campo [...] Falleció según certificación de este juzgado de muerte
accidental ocasionada por haber sido arrollado por la rueda de un carro
produciéndole un fuerte traumatismo que le privó de la vida el día diez a las
ocho y media de la tarde del mes de septiembre de 1.897. Se hallaba casado en
el acto de su fallecimiento con Dña Angela Fernández natural de esta villa.
Recibió los Stos. Sacramentos el de Penitencia bajo condición y el de
Extremaunción absoluta. El Sagrado Viático no pudo recibir por hallarse privado
de conocimiento. No otorgó testamento. Se le hizo entierro de corpore obsente
menor de adultos…" [7].
Muerte de un comediante sobre el
escenario en 1935.
Ningún vecino lo conocía por su verdadero nombre, para todos simplemente era “el Comediante”. Dicen que vino a Moreda en una tartana y que era muy pobre. Procedía de la zona de Bilbao y llegó acompañado tan solamente por su mujer que formaba parte de la compañía de teatro ambulante.
Ocurrió en pleno invierno, pasadas las fiestas de Navidad, cuando este profesional del teatro detuvo su tartana en Moreda. Se hospedó en casa de la Maisi (mujer de José Ochoa), sita junto al río de Larrén.
Por la noche acudía junto a la mujer, únicos titulares y componentes de la citada compañía teatral, a los bajos de la casa nº 5 de la C/ Los Jardines (actualmente nº 9 en la travesía o carretera hacia Viana) propiedad del Ayuntamiento de Moreda para interpretar diversos papeles trágico-cómicos que tanto gustaban a las gentes de Moreda.
El día 25 de enero de 1935 se encontraba lleno de vida en plena representación teatral, al filo casi de la medianoche (once y media según la partida de defunción), interpretando magistralmente la muerte de un personaje.
Según los vecinos, que asistieron a dicha representación, lo hacía también que parecía casi de verdad. Además, demostró ser un actor muy gracioso y provocaba entre el público risas, grandes carcajadas y aplausos.
De repente cayó sobre el suelo del escenario dando mayor verosimilitud a la interpretación de la muerte que estaba representando. De sus labios solo salía la expresión “que me muero”, siendo acallada por las risas de los moredanos que, al parecer, se lo estaban pasando bomba como nunca.
La mujer del comediante fue la primera que se percató de que la actuación de su esposo no era una mera imitación, sino que era verdaderamente real. Entonces ella se dirigió al público y les dijo: “Por favor no se rían que es verdad que se está muriendo”. La angustia reflejada en el rostro de la mujer fue contestada con más risas y cachondeos por un público que creía que lo que decía y hacía la mujer formaba parte de la comedia dramática que estaban representando ambos.
Pasado un tiempo en que los lamentos finalizaron, las risas se silenciaron y los espectadores acabaron dándose cuenta de que el comediante había terminado de interpretar el último papel de su vida, su propia muerte y sobre un escenario de la villa de Moreda, cuyos habitantes tuvieron esta exclusiva.
Este invierno del año 1935, casi en vísperas de la Guerra Civil de 1936, fue muy duro desde el punto de vista climático. Los campos y calles de la villa estaban completamente cubiertos por un manto blanco de nieve. El cadáver del Comediante tuvo que permanecer en la casa de autopsias del Camposanto de Moreda durante ocho días hasta que la nieve se derritió y pudieron venir el juez y el médico forense del partido judicial de Laguardia a practicarle la autopsia. Acto seguido el citado Comediante fue enterrado en el cementerio de Moreda.
A continuación, anoto la partida de defunción de este personaje redactada por el cura de Moreda don Jesús Día de Cerio. En ella encontramos diversos datos sobre este personaje, nombre, lugar de origen, causa de la muerte, etc…
“… mandé dar sepultura eclesiástica al
cadáver de D. Enrique Rodríguez Heuei hijo de Enrique y Elava natural de Málaga
de cuarenta y nueve años de edad de profesión actor de teatro. Falleció según
certificación facultativa a las once y media de la noche del día veinticinco de
enero en la casa número cinco de la calle de los Jardines a consecuencia de
síncope cardiaco. En el acto del fallecimiento se hallaba casado con Dña. Pura
Reboyo Salacar natural de Málaga. No recibió ningún sacramento pues murió
repentinamente y a los presentes no se les ocurrió llamar al párroco. Se le
hizo el oficio de sepultura y ha sido inhumado en este día (dos de febrero) en
el cementerio de esta parroquia en presencia de los testigos A Moisés Martínez
y A Joaquín Núñez de esta vecindad. Jesús Díaz de Cerio”.
Soldados de Moreda fallecidos durante la
Guerra civil española de 1936-1939.
Combatieron en la guerra civil 52 mozos moredanos, de los cuáles fallecieron diez varones en combate. Otro moredano adulto murió asesinado extrajudicialmente por el régimen golpista del dictador Francisco Franco. Esta es la lista con los nombres, fechas y lugares en donde fallecieron.
Capilla ardiente y entierro de un soldado de Moreda muerto en la guerra
1º. Alberto García de Jalón de 25 años. Murió el 20 de noviembre de 1936 en Sigüenza (Guadalajara) a consecuencia de heridas recibidas en el frente de campaña. Se hallaba soltero.
2º. Julián Fausto Fernández Díaz de Cerio.
Asesinado por los republicanos el 18 de de junio de 1937 en la huida por las
estribaciones del monte Pagasarri según declaraciones de su padre y abuelo al
Ayuntamiento de Moreda de Álava. Estudiante de 17 años con residencia en
Baracaldo (Bizcaia). Murió en el monte Arraiz. Inhumado en el cementerio de
Vista Alegre (Bilbao).
3º. Teodoro Vergara Avelina de 20 años, escribiente. Falleció en combate de guerra en Jócar despoblado de Arbancón, Guadalajara, el día 26 de agosto de 1937 a las cuatro y treinta de la mañana a consecuencia de herida de arma de fuego en la región occipital. Hijo del secretario del Ayuntamiento de Moreda José María Vergara. Fue enterrado en el cementerio de Moreda tras ser velado en la Capilla de Requetés del grupo escolar de Moreda.
Se hizo cargo del entierro el Ayuntamiento de Moreda por haber pillado el alzamiento nacional a su padre de permiso de quince días en terreno republicano no pudiendo venir a Moreda hasta el final de la guerra civil. En Moreda el féretro fue recibido por su hermano Antonio Vergara Avelina, soldado y miembro de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista
4º. Justo Hernández Duque de 20 años. Falleció el día 27 de septiembre de 1937 en el Hospital de Soria por enfermedad contraída en campaña. Este soldado estaba soltero y su cuerpo no fue traído a enterrar a Moreda.
5º. Hilario García de Jalón Angulo de 23 años. Falleció el día 6 de octubre de 1937 en la localidad asturiana de Nieva Gozón. Se encontraba soltero. Inhumado en LLanes, cementerio, Valle de los Caídos, Cuelgamuros.
6º. Saturnino San Juan Gastón de 33 años. Murió, según la partida de defunción y la lápida conmemorativa que posee en el cementerio de Moreda, gloriosamente por Dios y por España el día 18 de enero de 1938 en el frente de Teruel a consecuencia de heridas producidas por arma de fuego en combate. Fue testigo de este suceso su hermano Julián San Juan Gastón requeté de 26 años. Estaba casado con María Paz Fernández Oraá. Este alférez de Requetés de la 5ª Brigada de Navarra, Tercio de Mola, fue enterrado en el cementerio de Moreda el 22 de enero.
7º. José Patrocinio Martínez Lafuente de 26 años. Murió el 25 de enero de 1938 en Monreal del Campo, Teruel, a consecuencia de heridas recibidas en combate. Se hallaba casado. Su cadáver no fue enterrado en Moreda.
8º. Manuel María San Millán Martínez de 23 años. Murió el día 18 de julio de 1938 en el frente de combate de Valencia. En la lápida que posee en el cementerio tiene escrita la leyenda de que fue requeté de la 4ª Compañía del Tercio de Mola y que dio su vida por Dios, España y su Rey. Se hallaba soltero y sus restos fueron trasladados al cementerio de moreda el día 1 de octubre de 1939.
9º. Martín Santa María Lafuente de 27 años. Falleció el día 20 de octubre de 1938 en el frente del Ebro y en el pueblo de Batea (Cataluña). Se hallaba soltero y fue enterrado el día 24 de dicho mes y año. Posee lápida en el cementerio de Moreda, que entre otras cosas, su leyenda, bastante común en estos casos, nos cuenta que murió por Dios y España.
10º. Eusebio Ruiz de Urra Lafuente de 23 años. Murió a consecuencia de heridas recibidas en el frente el día 24 de enero del año 1939 en la localidad de Valls en Tarragona. Se hallaba soltero y sus restos fueron trasladados al cementerio de esta parroquia el día 1 de octubre de 1939. Fue cabo de Requetés de la 4ª Compañía del Tercio de Mola y en la leyenda que posee la lápida del cementerio, que señala el lugar donde está sepultado, reza la inscripción de que dio su vida por Dios, España y su Rey.
11º. Benedicto Díaz de Cerio García de Jalón. En el barranco de Lardero, yendo para la población de Entrena, existe una lápida con los nombres de las personas que fueron ajusticiadas por sus ideas políticas en la Guerra Civil Española de 1936 por el dictador Francisco Franco.
Entre ellas figura el nombre de Benedicto Díaz de Cerio, natural de Moreda de Álava. Esta barranca de Lardero se hizo famosa por la gran cantidad de personas que durante la guerra fueron asesinadas y sus cadáveres dejados allí tirados. El del moredano Benedicto fue uno de ellos. Cuentan que era de ideas republicanas y que vivía en Logroño después de haber regresado de Buenos Aires (Argentina) en donde tuvo una tienda como negocio. Era padre de dos hijas.
Memorial de la Barranca de Lardero, lugar en donde yacen los cuerpos de los republicanos que fueron asesinados extrajudicialmente
Se encontraba preso en la cárcel de Logroño cuando una mañana, antes de que una de sus hijas le llevara el desayuno cotidiano, se presentó en la cárcel Jesús Santander, apodado “el Matachín” y vecino de Oyón, que junto con otros se los llevó al campo.
Cuentan que Benedicto le dijo: “siendo íntimo amigo de tu padre me vas a matar”. El Matachín le respondió con un simple “cumplo con lo que me mandan” de forma breve y seca. A continuación apretó el gatillo. Fue fusilado impunemente (ejecutado extrajudicialmente por sublevado) el 18 de octubre de 1936. El cadáver de Benedicto rodó por la barranca ensangrentado. Hoy una lápida recuerda su nombre junto al de otros muchos más que allí perdieron la vida por la sinrazón y la tiranía.
[1] Archivo Parroquial de Santa María de Moreda. Libro de
fábrica 1763-1828. Armario nº 2. Caja 25. P. p. 255, 255v. y 261.
[2] AMM. Acta de la sesión ordinaria celebrada el día 19
de septiembre de 2018. Renovación coto de caza 2018-2028. Cesión de terrenos y
aprobación de pliegos.
[3] Archivo Parroquial de Santa María de Moreda. Libro de
cuentas de fábrica 1596-1676. Armario nº 2. Caja 22. P. 10.
[4] Archivo Parroquial de Santa María de Moreda.
Constituciones Synodales antiguas y modernas del obispado de Calahorra y La
Calzada. “Mandase que no se aten cavalgaduras en los Cementerios de las
iglesias”. Año 1700. Armario nº 3. Caja nº 49. Pág. 503.
[5] Archivo Parroquial de Santa María de Moreda. Armario
nº 1. Libros sacramentales. Caja nº 1, Libro de finados 1583-1695. Año
1679. Este primer libro sacramental de
la parroquia reúne las partidas de nacimiento, velados y finados. Éstas últimas
al final del libro.
[6] Depósito de
almacenaje de esta estela. Desprendida de la pared el vecino de una huerta la
pasó al otro lado de la carretera. La dejó depositada a mano izquierda de una
senda que baja a las huertas junto al río del término de las Cuevas.
Finalmente, el constructor Julián Gorostiaga la recogió de la cuneta y la tiene
depositada en un almacén que posee en la carretera de Viana junto al camino de
Valdecarro.
[7] Archivo Parroquial de Santa María de Moreda. Libro de difuntos años 1889-1926. Armario nº 1. Caja nº 18, 1.
Pág. 71.

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