SAN CRISTÓBAL DE MOREDA: TRES MIL AÑOS DE HISTORIA. 1º. PARTE. POBLADO PROTOHISTÓRICO DE LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO.
SAN CRISTÓBAL DE MOREDA: TRES MIL AÑOS DE HISTORIA. 1º. PARTE. POBLADO PROTOHISTÓRICO DE LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
Autor: José Ángel Chasco Oyón
Publica: moredaaraba.blogspot.com BLOG DE ETNOGRAFÍA, HISTORIA Y ARTE DE MOREDA DE ÁLAVA
Año: 4 de agosto 2026
LOS PRIMEROS POBLADORES DE LAS TIERRAS DE MOREDA ELIGIERON EL MONTE DE SAN CRISTÓBAL PARA CONSTRUIR SU CASTRO CIRCA EL AÑO 800 A.C.ADVERTENCIA: ARTÍCULO EN PROCESO DE ELABORACIÓN Y MONTAJE. DURARÁ UNOS CUANTOS DÍAS
EN LA CIMA DE ESTE MONTE, HOY PINAR Y TIERRAS LLECAS, VIVIERON DE FORMA ESTABLE LOS PRIMEROS POBLADORES DE LAS TIERRAS DE MOREDA
1º. PROTOHISTORIA
(Del 800 a. C. al 30 d. C.: Indoeuropeización y celtiberización)
Apuntes sobre los primeros pobladores de las tierras de Moreda de Álava.
El asentamiento de los pueblos y el desarrollo de la cultura siempre se han producido cercanos a los cauces de los ríos (el Nilo en Egipto o el Tigris y el Éufrates en Mesopotamia), en lugares apropiados para la vida por donde en las cercanías discurría el agua. Las cuencas y valles de los ríos han servido de guías o rutas naturales de poblamiento, de asentamiento de pequeños núcleos de población en altozanos o pequeñas elevaciones junto a los arroyos.
LA PEÑA DEL LEÓN DORMIDO CERRANDO POR ORIENTE LA SIERRA DE TOLOÑO ES EL PAISAJE MÁS LEJANO QUE SE DIVISA DESDE LA CIMA DEL MONTE SAN CRISTÓBAL DE MOREDA SI MIRAMOS HACIA EL NORTE
De esta manera, en el río de Moreda que desciende desde las faldas del monte del León Dormido en las faldas de la sierra de Toloño hasta la balsa salobre de las Cañas en las inmediaciones del río Ebro, encontramos de norte a sur o desde la sierra al río en tierras de la actual jurisdicción de Moreda hasta tres antiguos asentamientos o poblados. Todos estos lugares han estado habitados desde tiempos muy antiguos: Sta. Eufemia, S. Pedro (nombre de la primitiva iglesia parroquial), S. Cristóbal y Sta. María de Moreda.
LA BALSA SALOBRE DE LAS CAÑAS Y EL RÍO EBRO CONFIGURAN EL PAISAJE MÁS INTERESANTE QUE SE ENCUENTRA AL MEDIODÍA DE LAS TIERRAS DE MOREDASan Cristóbal de Moreda, poblado de la Edad del Hierro I[1]
Localización.
El término de San Cristóbal de Moreda se encuentra al sudeste de la villa, en un altozano dominado por un pinar. La falda del monte baja hasta el mismísimo río Larrén (La Raín) que delimita por el este al casco urbano de Moreda. Se halla a una altitud de 482,5 m. sobre el nivel del mar. Desde su cima, en la que hay un pinar, un olivar y pequeñas parcelas llecas, la visión panorámica que ofrece es amplia y vistosa. Se divisan al sur las tierras navarras de Viana y al oeste y norte la cuenca y valle del río Moreda, cuyo núcleo de población se halla edificado sobre la suave pendiente en donde convergen los dos ríos en uno tras circundar al pueblo.
El monte San Cristóbal recibe esta denominación por haberse levantado en la Edad Media una ermita con la advocación de este santo. Se encuentra al sureste de la villa de Moreda, a escasa distancia del pueblo. Saliendo de Moreda en dirección a la ciudad de Viana, pasando el río Larrén (La Raín) y subiendo al primer monte o espolón, que se halla a la izquierda, hasta llegar al cogote.
El yacimiento ocupa la parte meridional del cerro, cuya superficie cerrada con tendencia circular posee diferentes terrazas en dirección norte-sur. En la actualidad, parte del terreno del yacimiento se encuentra lleco (hierba, tomillos, lastón y plantas y arbustos de monte bajo), parte con olivos y otra parte con pinos. Abarca una extensión pequeña, en torno a las dos hectáreas de terreno. La parte oriental limita con viñedos.
RECREATIVA VISTA DEL POBLADO DE SAN CRISTÓBAL DESDE EL AIRE
Las laderas del monte, en los años 1997-2003 fueron repobladas con pinos y arbustos de monte bajo. Un regajo antiguo (Valdelabraza que baja de la presa de las Arquillas) circunda la falda del monte por su vertiente de poniente. Al oriente fincas de cereal, viñedos y laderas de monte bajo con tomillos, romeros y abundantes piedras y peñascos, forman parte de su característico paisaje. En la línea del horizonte otean los peñascos de Peña Mayor.
LAS ENORMES PIEDRAS DE PEÑA MAYOR, LUGAR CERCANO A SAN CRISTÓBAL, DEBIERON CAUSAR HECHIZO Y ADMIRACIÓN POR LO ENÓRMEMENTE GRANDE QUE SE LES MOSTRABA LA NATURALEZA A ESTOS PRIMEROS POBLADORES DE LAS TIERRAS DE MOREDA. A LOS MOREDANOS PRESENTES ESTAS GIGANTESCAS PIEDRAS AÚN NOS SIGUEN FASCINANDOSan Cristóbal es un monte mágico y enigmático, que ya desde niños a todos nos ha atraído el subir a él para recorrerlo y explorarlo. Generación tras generación esto siempre ha sucedido, incluso en la actualidad también siguen subiendo los chiquillos. Entre los pinos aún se observan las divisiones mediante hileras de piedras, paredes y casetas de piedra hechas por los mocetes sin pensar en otra cosa que jugar. Restos de una choza, el pedregal de la ermita y pilas de piedra dispersas por la colina aún son visibles.
SAN CRISTÓBAL A CASI 500 METROS DE ALTITUD BAJO UN MANTO DE NIEVE
El hechizo y misterio que desprende este monte cuando se pasea por él, a veces, sobrecoge al visitante. Se intuye y se siente de que uno se encuentra en un sitio especial, quizás en un monte sagrado desde tiempos remotos. Particularmente cuando el viento corre y silva entre los pinos, como si se tratase de susurrarnos al oído los acontecimientos históricos que allí ocurrieron. No en vano en la antigüedad, antes del cristianismo en época pagana, acogió un castro celta de la I Edad del Hierro y un asentamiento romano posterior. Luego se levantó una ermita (quizás mozárabe) y una necrópolis altomedieval. No cabe duda de que es un lugar cargado de mucha historia.
Edad del Hierro I. Levantamiento
del castro-poblado.
Todo comenzó hace 2.800 años cuando gentes
indoeuropeas, que se desplazaban por el valle del Ebro procedentes de
Centroeuropa, pusieron la mirada en la cima de este monte moredano como el
lugar más idóneo para construir sus cabañas, criar sus animales y trabajar los
campos. El lugar señalado fue una suave pendiente orientada hacia el mediodía,
configurada por diferentes niveles o aterrazamientos que resguardan la zona del
aire norte de Toloño y hacen más grata su habitabilidad.
En el monte de San Cristóbal se asentaron a vivir los primeros pobladores de las tierras de Moreda de forma estable. No hay duda, de que desde lo alto del monte se podían defender mejor en caso de ser atacados y, a su vez, controlar más eficazmente el paso natural del río que sube, a través de barrancos, desde la balsa de las Cañas en tierras de Viana hasta la sierra de Toloño.
LOS CERCOS DEFENSIVOS DE PIEDRA LOS SOLÍAN REFORZAR CON EMPALIZADAS DE TRONCOS VERTICALES DE MADERA ACABADOS EN PUNTA
Las casas debieron ser muy sencillas: muros con zócalos de piedra, prolongado el alzado con barro. Techos de ramas recubiertas con fango, dispuestas sobre vigas de madera sostenidas por postes. En el interior; hogar central circular para guisar y calentarse. Recinto de almacenaje con grandes recipientes para depositar granos.
GENTES INDOEUROPEAS QUE ADEMÁS DE VIVIR DE LA AGRICULTURA Y GANADERÍA ERAN BRAVOS GUERREROS DEFENDIENDO EL TERRITORIO Y CASTROS EN DONDE HABITABAN
El poblado de S. Cristóbal, de etnia celta[2], se encontraba rodeado por una muralla de piedra como señalan los restos de paredes que se hallan en las laderas oeste y del mediodía. Desde lo alto la defensa contra los enemigos resultaba más fácil en caso de guerras y ataques. También, el avistamiento de quiénes pasaban por el valle siguiendo el río Moreda hacia la sierra de Toloño era más efectivo. Desde el castro el control del poblado y del valle eran totales.
LOS PRIMEROS POBLADORES DE LAS TIERRAS DE MOREDA EJERCÍAN EL PASTOREO JUNTO CON LA AGRICULTURA COMO ACTIVIDADES PRODUCTIVAS MÁS IMPORTANTESEN NUESTRO DÍAS PASTÓ POR LAS LADERAS DE SAN CRISTÓBAL EL PASTOR ALEJANDRO LARRIÓN APODADO "EL GORRIÓN"
Evidencias arqueológicas encontradas.
Edad del Hierro I. Época Romana/Alto Imperial. Edad Media.
Restos de sus pertenencias, sobre todo de cerámica hecha a mano, nos han quedado esparcidos por toda la cima del monte. Vasijas hechas a mano, con barro y abundantes desgrasantes. Algunas preciosamente decoradas con cordones, digitaciones, ungulaciones, incisiones, etc… Hay cerámica modelada protohistórica, T.S.H. romana torneada de mesa y cocina medieval, así como fragmento de vidrio de vajilla altoimperial. Las ruinas y necrópolis de la ermita de San Cristóbal son medievales.
A través de diversas prospecciones arqueológicas efectuadas en dicho monte (paseos en 1980) pude conocer algo de cómo vivían estas gentes. Sobre el terreno observaba gran cantidad de pequeños fragmentos cerámicos, restos de plaquitas de hierro y escoria, que con cuidado fui recogiendo para un posterior estudio en casa. Sabemos que conocieron el arte de forjar armas y fabricar herramientas de hierro.
Los restos cerámicos están formados por fragmentos de galbo, bordes, fondos, panzas, etc., realizados a mano. El acabado de las cerámicas es bastante grosero, observándose con gran claridad los desgrasantes o pequeñas piedrecillas que la pasta de arcilla lleva mezclada con la finalidad de evitar que ésta se resquebraje. Otros fragmentos de cerámica son más finos y brillantes habiéndose utilizado la técnica del bruñido (pasta cerámica brillante por efecto del frotamiento o raspado)[3].
En cuanto a la decoración, esta cerámica presenta en la superficie diversos tipos: decoración a base de incisiones corridas fuertes formando dibujos geométricos en horizontal, vertical y oblicua, incisiones finas rectilíneas tanto en forma vertical como horizontal, incisiones intermitentes y perpendiculares de puntos en línea hechos con punzón fino, impresiones de cordones con huellas de dedos y uñas en forma de media luna, impresiones con molde de cestería o quizás peinado, escisiones formando acanaladuras entre cordones decorados con digitaciones, decoración plástica a base de barro aplicado… El tema decorativo más predominante es la impresión de dedos y uñas, a veces en forma de pellizcado, así como la aplicación de cordones[4].
Aparecieron tanto fragmentos de cerámica de paredes gruesas, vasijas destinadas al almacenamiento de granos, como fragmentos de cerámica finos, recipientes destinados a la elaboración de los condimentos. El color o tonalidad de la cerámica es rojizo y menor cantidad oscuro, quizás debido a la diferente atmósfera de combustión empleada. Todos estos restos de cerámica los podemos encuadrar en la Primera Edad del Hierro. Esta cerámica del Hierro apareció con mayor intensidad donde se encuentran unos olivos y en la parte de poniente del pinar.
Asimismo, fueron encontrados otros restos cerámicos con una secuencia cultural de la romanización, época Alto Imperial. Son trozos de galbo de forma plana, posible plato, en Terra Sigillata Hispánica con decoración a base de círculos concéntricos, borde de cuenco, etc… La característica principal de esta decoración es su tonalidad rojiza y la decoración a base de círculos concéntricos. Esta cerámica romana apareció con mayor intensidad en la zona centro del monte junto a un murete bien visible que divide la zona por la mitad.
ALEJANDRO LARRIÓN FUE DURANTE MUCHOS AÑOS PASTOR DE LA CABRADA DE LA VILLA DE MOREDA
Estos primeros pobladores de las tierras de Moreda, asentados en el monte de San Cristóbal, provenían de Europa Central y la llegada se produjo aproximadamente hace cerca de tres milenios. Eran grupos indoeuropeos de la Cultura de los Campos de Urnas, que señalaron el comienzo de la Edad del Hierro.
RETRATO DE JÓVENES GUERREROS DEL POBLADO DE SAN CRISTÓBAL DE MOREDA
LAS LUCHAS ENTRE UNOS Y OTROS GRUPOS TRIBALES ERAN FRECUENTES Y ENCARNIZADAS
A finales del segundo milenio antes de Cristo estos grupos humanos penetraron por los Pirineos asentándose a vivir principalmente en el valle del Ebro, siendo el alto de San Cristóbal de Moreda uno de los numerosos lugares en donde se instalaron. El poblado debió ser levantado adaptando la estructura urbanística a la topografía del terreno. Es probable, que además de poseer una importante defensa natural, estuviera fortificado con un cerco artificial levantado por los pobladores, como lo atestiguan los restos de muretes de piedra en gran parte del perímetro del yacimiento.
Estas gentes practicaban una economía mixta, agrícola y ganadera. La economía estaba basada en la agricultura cerealista (trigo, cebada) y en la ganadería (ovejas, cabras, cerdos). Como rito funerario incineraban a sus muertos en piras, introduciendo posteriormente las cenizas y objetos personales del difunto (brazaletes, fíbulas, collares, armas, etc…) en vasijas de barro que eran enterradas en simples hoyos excavados en la tierra. La necrópolis se encontraba cerca del poblado, localizada en la parte superior noreste cercana a las ruinas de la ermita de San Cristóbal.
Respecto a las creencias religiosas adoraban y pedían favores a las fuerzas naturales visibles como los árboles, fuentes, cumbres de las montañas, astros del cielo, etc... Algunos teónimos indígenas fueron Lug (carácter solar y guerrero), las Matres (fecundidad de la tierra y las aguas), Epona (asociada al caballo estaba relacionada con la vida de ultratumba protegiendo a los difuntos), Dercetius (el Visible que todo lo ve, pico de San Lorenzo en la sierra de la Demanda), Tullonius que nos ha dejado el nombre de la sierra de Toloño, etc... [5]
No sabemos el tiempo exacto que pervivió este poblado indoeuropeo. Lo hizo durante la I Edad del Hierro, del 800 al 500 a.C. aproximadamente. Posteriormente, debió quedar despoblado ya que cerámica a torno de la II Edad del Hierro no se ha encontrado. Quizás sus pobladores bajasen a vivir o al valle del río Moreda en la pendiente existente entre los dos ríos (hoy casco urbano de Moreda, aunque no se han encontrado vestigios de esta época), o quizás emigrasen hacia el sur a la cercana ciudad celtíbera de la Custodia (Viana), sita a tan solo dos kilómetros de distancia.
Sin embargo, en este castro de la Primera Edad del Hierro de San Cristóbal de Moreda se han encontrado pequeños fragmentos de cerámica romana (terra sigillata alto imperial) decorados con círculos concéntricos y trozos de vajilla de vidrio, que manifiestan una posible reutilización del castro durante la romanización. Volvieron a habitar este lugar gentes romanizadas. La cronología o secuencia cultural en la que podemos encuadrar este yacimiento arqueológico iría desde la Edad del Hierro I hasta la Romanización (del siglo IX al I a. de C.).
Muchos poblados protohistóricos desaparecieron ante la presión romana, bajando las gentes de los altos y montes a vivir a las llanuras y valles. De esta manera en la zona fue potenciada en torno a los siglos II-I a. de C. la ciudad celtíbera de los berones de La Custodia en las tierras de entre dos ríos en Viana.
DESCONOCEMOS CUÁLES ERAN SUS PRÁCTICAS RELIGIOSAS Y A QUE DIOSES ADORABAN. EN ESTA ÉPOCO PRERROMANA DE LA EDAD DEL HIERRO SÍ QUE TENEMOS ALGUNAS HIPÓTESIS AL RESPECTO EN NUESTRA QUERIDA COMARCA DE RIOJA ALAVESA. Y ES QUE ADORABAN AL DIOS TULLONIUS (TRIBU DE LOS VÁDRDULOS) QUE HA DADO NOMBRE A LA SIERRA DE TOLOÑO QUE, COMO PANTALLA PAISAJÍSTICA DE FONDO DE LA REGIÓN, RECORRE TODA LA COMARCA DE ESTE A OESTE. LES ERA VISIBLE DESDE EL MONTE DE SAN CRISTÓBAL DE MOREDA Y DESDE OTROS MUCHOS POBLADOS.
La llegada de nuevas gentes y el reagrupamiento de poblados más pequeños hicieron de la Custodia una de las mayores urbes celtibéricas del valle del Ebro cuando la tribu de los berones poblaron estas tierras en torno a los siglos V a I a. C. El historiador y etnógrafo vianés Juan Cruz Labeaga identifica la Varea prerromana con el poblado de la Custodia. Al otro lado del Ebro se levantó la Varea romana, sede de la IV legión macedónica[6].
San Cristóbal y la Custodia se encuentran en la misma línea natural del valle del río Moreda. Desde la Custodia se divisa perfectamente el alto de San Cristóbal de Moreda.
[1] Nota del autor. Los datos y conocimientos obtenidos sobre los primeros pobladores de las tierras de Moreda han sido investigados mediante sencillas caminatas y prospecciones arqueológicas efectuadas sobre la superficie del terreno de la jurisdicción. En ningún caso se han realizado sondeos ni excavaciones arqueológicas, que seguramente hubiesen proporcionado un conocimiento más científico de estas primeras gentes y de su cultura. Por tanto, el presente estudio sobre los primeros pobladores de las tierras de Moreda está elaborado con sencillos apuntes sujetos en el futuro a posibles revisiones.
Los materiales arqueológicos recogidos de todos los yacimientos de Moreda de la Edad del Hierro y de la Romanización fueron donados en el año 2010 al Museo Arqueológico de Álava, en cuyos almacenes se encuentran depositados y clasificados para quiénes los quieran estudiar con mayor profundidad.
El inventario
y descripción de los materiales recogidos en el término municipal de Moreda de
Álava fue realizado en el año 2005 por las arqueólogas María Josefa Sánchez
Sierra e Isabel Buesa Garcés de los Fayos. Anteriormente, la arqueóloga Maria
Luisa Palenques en el año 1991 realizó el inventario y clasificación de los
restos arqueológicos encontrados en la villa romana de Santa María de Moreda.
[2] LLANOS, Armando. Actas de las primeras jornadas de estudios históricos de la Rioja Alavesa: Espacio, sociedad y economía. Celtización y celtiberización de la Rioja Alavesa. Los primeros núcleos urbanos. 2002.
[3] SÁNCHEZ SIERRA, María Josefa y BUESA GARCÉS DE LOS FAYOS, Isabel: “Inventario y descripción de los materiales recogidos en el término municipal de Moreda de Álava por José Ángel Chasco Oyón”. Museo de Arqueología de Álava, 2005.
[4] CHASCO OYÓN, José Ángel: “Apellidos y heráldica en la villa de Moreda. Apuntes sobre los primeros pobladores del lugar de Moreda. San Cristóbal: un poblado de la Edad del Hierro”. Ayuntamiento de Moreda, 1986, p. 2.
[6] Ibidem.

































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