SAN CRISTÓBAL DE MOREDA: TRES MIL AÑOS DE HISTORIA. 3º PARTE Y FINAL. ERMITA Y NECRÓPOLIS.
AUTOR: JOSÉ ÁNGEL CHASCO OYÓN
PUBLICA: MOREDAARABA.BLOGSPOT.COM HISTORIA, ARTE Y ETNOGRAFÍA DE MOREDA DE ÁLAVA.
AÑO: 4 DE SEPTIEMBRE DE 2026
IMAGEN DE SAN CRISTÓBAL TALLADA POR PEDRO JIMÉNEZ EL VIEJO EN EL AÑO 1629. POLICROMADA POR EL DORADOR SANTIAGO DE ZUAZO EN 1760
ADVERTENCIA ARTÍCULO EN PROCESO DE ELABORACIÓN Y MONTAJE
LEYENDA DE SAN CRISTÓBAL
San Cristóbal: el gigante de Moreda
Los fieles parroquianos de Santa María de Moreda siempre han tenido una gran devoción por este santo. En la iglesia han existido dos imágenes de san Cristóbal. En la actualidad, solo se conserva la magnífica talla de estilo manierista esculpida por Pedro Jiménez el Viejo en el año 1629. Se encuentra sobre una peana en el lado de la epístola del templo, en la primera pilastra según se entra a la iglesia y encima de la pila de agua bendita en donde los moredanos se santiguan siempre que entran a la iglesia.
Al mediodía del casco urbano, según se pasa el río Larrén (La Raín) en dirección hacia Viana se encuentra el monte de San Cristóbal, en cuya cima fue edificada una ermita a este santo en época medieval. Anteriormente, las terrazas del cerro albergaron un castro de gentes preindoeuropeas de la I Edad del Hierro.
San Cristóbal estaba considerado como un gigante que portaba al Niño Jesús a hombros. Su misión era la de vadear el río Larrén (La Raín) o Valdelabraza, antes de que existiesen los puentes, llevando a la gente “arricotes”, es decir, a hombros. Él vivía en el monte y cuando los viajeros bajaban de las alturas y querían pasar el río para entrar en Moreda, san Cristóbal facilitaba el paso de una orilla a la otra.
Además, en Moreda existía la costumbre el 25 de abril, festividad de san Marcos, de subir hasta la ermita de San Cristóbal en plan de rogativa, pidiendo a san Marcos que no helara y que conservara los frutos del campo, particularmente las uvas de las viñas, las higueras y nogales.
Los devotos de este santo dicen que viendo su imagen en la parroquia les protege de la muerte súbita. Quién ve a san Cristóbal no muere ese día de forma repentina. La talla y policromía de la imagen de San Cristóbal de Moreda es grande, exquisita y muy expresiva. Tiene mucha calidad.
El rostro de san Cristóbal expresa la incomodidad que supone el portar encima del hombro a un niño inquieto y travieso. El santo es de gran tamaño y presenta una fuerte musculatura en piernas y brazos. Se apoya en una vara florida. Parece un titán transportando el mundo a sus hombros. El niño también es muy hermoso.
Según la leyenda el santo cambió el nombre de Réprobo, en el bautismo, por el de Cristóforo (conductor de Cristo). En un principio Réprobo sirvió a un rey cananeo hasta que se dio cuenta que éste temía al diablo. Cuando contactó con el demonio observó que éste temía a Jesucristo, por ser más fuerte. Entonces buscó a Jesús.
Convertido al cristianismo, se puso al servicio de las personas ayudando a cruzar el río a viajeros y peregrinos, en tiempos en que apenas existían los puentes y era necesario el vadearlos, aunque bajasen grandes yasas de agua.
EL RÍO DE MOREDA EN INVIERNO BAJA ABUNDANTE YASA CUANDO LLUEVE O NIEVAUn día un niño le pidió que le pasase el río. Pese a su fuerza titánica apenas pudo atravesar el río llevando a este niño arricotes sobre sus hombros. El peso que llevaba era gigantesco, pesaba más que la bola del mundo. Ya en la otra orilla descubrió que el Niño era Dios y que había llevado sobre sus espaldas al mundo y a su Creador.
San Cristóbal, tras diversas pruebas y tentaciones, murió mártir. Sufrió tormentos, golpes y al final fue asaeteado y decapitado. A pesar de que la Iglesia lo ha retirado del santoral por superchería, procedencia confusa y dudas sobre su existencia, en los pueblos siempre ha gozado de gran popularidad. Hoy es patrono de los conductores.
EL MONTE SAN CRISTÓBAL SE ENCUENTRA A MANO DERECHA DEL CASCO URBANO DE MOREDASAN CRISTÓBAL DE MOREDA
Emplazamiento
UBICACIÓN DEL MONTE SAN CRISTÓBAL EN LAS INMEDIACIONES DEL CASCO URBANO DE LA VILLA DE MOREDA
El término de San Cristóbal se encuentra al sudeste de la villa de Moreda, en un altozano o espolón. La falda del monte baja hasta el mismísimo río Larrén (La Raín), que delimita por el este el casco urbano de Moreda. Se halla a una altitud de 482 metros sobre el nivel del mar. Desde su cima, en la que hay un pinar, un olivar y pequeñas parcelas yermas, la visión panorámica que ofrece es amplia y vistosa.
Arte
Fue encontrada en la cima de este monte una piedra tenante de altar, hoy desaparecida. Aunque no tenía decoración, poseía una oquedad cuadrada a modo de lóculo de reliquias. Este tenante hacía las veces de ara basa, sobre la que se situaría la mesa. Serviría de soporte a la mesa, que probablemente fuera de madera. Su cronología podría estar próxima al siglo XI.
Un inventario del año 1741 de la iglesia parroquial de Santa María de Moreda señala a esta ermita como propiedad de la parroquia: “Iten se pone por ynbentario la hermita propia, y aneja de esta yglessia, con el titulo de sn Christobal martir, con el bulto del mismo santo, y su lampara pequeña de cobre, su frontal, atril y demas derechos, sita en el alto proximo a esta villa, que llaman sn Christobal, que es bien notoria, y se celebra de continuo missa en ella”[1].
De la imagen de San Cristóbal que aparece en este inventario parroquial del año 1741 tenemos una fotografía que se conserva en el Archivo del Territorio Histórico de Álava. El santo aparece portando al Niño Jesús sobre sus hombros. San Cristóbal vuelve la cabeza hacia atrás para ver la travesura que le hace el Niño Jesús. A éste le faltan las dos manos y a San Cristóbal el atributo que porta en las manos, que por la posición de las mismas se intuye que es una vara. San Cristóbal y el Niño Jesús llevan como indumentaria vestidos ornamentados con motivos florales y numerosos pliegues en los bordes[2].
IMAGEN DE SAN CRISTÓBAL TALLADA POR EL TALLER VIANÉS DE LOS COLL EN EL SIGLO XVIII QUE FUE VENDIDA HACIA LA DÉCADA DE 1960 La talla
de San Cristóbal llevando al Niño Jesús “arricotes” se ve en la
fotografía de Gerardo López de Guereñu muy deteriorada. Por las referencias que
tenemos resulta ser una talla muy antigua, ya que aparece inventariada en 1741.
Según opinión del visitador, que estuvo en Moreda en el año 1625, la imagen de
San Cristóbal debía ser enterrada por vieja y hacer una nueva de pincel. Por lo
que se deduce que debe ser anterior al siglo XVII. La magnífica imagen actual
que hay de San Cristóbal en la parroquia la hizo Pedro Jiménez el Viejo,
discípulo del gran escultor barroco de la Semana Santa castellana Gregorio
Fernández, en el año 1629.
La imagen barroca de San Cristóbal, que actualmente se conserva en la primera peana de la pilastra o contrafuerte interior del templo de Santa María de Moreda (lado de la epístola), fue esculpida en el año 1629 por el taller logroñés de los Jiménez (Andrés y Pedro Jiménez “el Viejo”). La imagen costó 440 reales, siendo tasada por el escultor Juan Bascardo en 40 ducados. Se trata de una imagen muy expresiva, con un rostro de San Cristóbal enfadado y brazos y piernas musculosas. Por el contrario, el rostro del Niño Jesús aparece dulce y juguetón. Tanto la talla como la policromía son extraordinarias. Seguramente es la mejor talla de la parroquia de Moreda. Fue restaurada por el taller Giornata de Logroño en el año 2008 gracias a un donativo de la siempre recordada señora María Juana Martínez Oraa residente en Italia.
Estuvo adornado el interior de la ermita con el retablo viejo de la capilla de San Pedro del templo parroquial de Santa María de Moreda, que estaba inservible y medio deshecho. Lo subieron en el año 1775. Se ocupó de armar el retablo Josef Otaño y su compañero, a los cuáles se les dio una azumbre de vino.
El visitador del obispado de Calahorra en el año 1828 encontró la ermita de San Cristóbal en muy mal estado y mandó arreglarla y adecentarla de la siguiente manera: “Visitó la ermita de san Cristóbal y notó que en el altar no hay cruz, las aras están destrozadas y negras; el retablo necesita reponerse de color en parte y la ventana no tiene vidriera y la subida a la ermita no tiene camino. Mandó poner en el altar una cruz con crucifijo y sacras decentes, que se retoque el retablo de pintura y se ponga vidriera a la ventana, se revoquen las paredes de la ermita y por último se abra un camino cómodo para subir a ella y hacer las procesiones con decencia, suprimiéndolas en otro caso para evitar irreverencias, lo que cumplan pena de veinte ducados y con apercibimiento de que se procederá a lo que en derecho hay lugar”[3].
Historia
HIPOTÉTICA RECONSTRUCCIÓN DE LA VISTA DE CÓMO DEBIÓ SER EL CASTRO INDOEUROPEO DE SAN CRISTÓBAL
En el monte San Cristóbal hace casi tres mil años se asentaron a vivir, de forma estable, los primeros pobladores de las tierras de Moreda por ser un lugar estratégico, de fácil defensa y control de paso al hallarse situado en un alto. Fueron gentes indoeuropeas, de etnia céltica, procedentes de Centroeuropa que llegaron en torno al siglo VIII a.C. Construyeron el castro defensivo adaptando su estructura urbana a la topografía aterrazada del terreno. Este clan de guerreros también se dedicó a la ganadería, agricultura y artesanía, dejándonos bonitas cerámicas modeladas protohistóricas decoradas con incisiones, excisiones, impresiones de cordones, ungulaciones y digitaciones[4]. Como rito funerario practicaron la incineración de los cadáveres, depositando las cenizas en urnas que eran enterradas. De época romana también se han encontrado restos cerámicos de Terra Sigillata Hispánica[5].
Más tarde fue levantada una ermita con su necrópolis de tumbas de lajas durante la Edad Media. La tipología de una antigua ara-basa hallada en el lugar la hace coincidir con el arte mozárabe. El culto a la advocación de san Cristóbal estaba generalizado en la Península Ibérica para el siglo VIII.
Documentalmente es citada esta ermita en el año 1534. Aparece nombrada en un manuscrito sobre amojonamiento de “haceríos” realizado entre la aldea de Moreda y la villa de Viana. Señala a la iglesia de San Cristóbal como lugar por donde pasa la muga del “hacerío” (término derivado de facería, comunidad de pastos en donde los ganados de los pueblos convecinos tenían derecho a andar, sestear, pastar y beber) que los vianeses tenían en la jurisdicción de Moreda[6].
El licenciado Martín Gil, visitador del obispado de Calahorra y La Calzada, en la visita que realizó en el año 1551 a la parroquia de Santa María de Moreda anotó que la ermita de San Cristóbal de Moreda no poseía renta, pero que era muy apreciada por los vecinos. Estos habían creado la cofradía del señor san Cristóbal, que se encargaba de mantener la ermita y el culto[7]. En el año 1598 Juan Diez de Ysla dejó dos ducados en su testamento para el reparo del altar de la ermita.
A lo largo de los siglos en que tuvo culto esta ermita, desde el siglo XVI hasta el primer tercio del siglo XIX, se hicieron en el edificio muchos arreglos. El cantero Martín de Astarbe, vecino de Bargota, labró en 1611 el altar de San Cristóbal. El visitador en 1625 ordenó que la imagen de san Cristóbal fuera enterrada por vieja y que se hiciese una nueva de pincel. Los gastos ocasionados por estos reparos los debía pagar la parroquia de Santa María de Moreda, ya que gozaba de las rentas de la ermita. Éstas suponían quince ducados, pagados en un censo anual por los vecinos de Moreda, en base a las heredades de la ermita dadas a censo y que la parroquia gozaba.
En verdad, esta iglesia de San Cristóbal contó con jurisdicción de tierras y rentas propias, como lo confirman diversos documentos del archivo parroquial. Con el paso del tiempo la parroquia se hizo dueña de las rentas e ingresos de la ermita. A cambio del disfrute de las rentas de la ermita, la parroquia se comprometió al mantenimiento y arreglo del edificio religioso, así como a la celebración de misas y culto religioso con procesiones y rogativas.
Las partidas de gastos relativos al arreglo de la ermita, revoque de paredes y retejo de la cubierta son numerosísimas a lo largo de los siglos XVII-XVIII. En casi todos los años aparecen anotados gastos de peones, canteros, albañiles, materiales de cal para blanquear, yeso, teguillo, tablón, cabrios, agua del río para hacer el mortero, puerta, cerraja, clavos, cimientos, tejas, lámpara, etc… Subían todos estos materiales con cabalgaduras desde la villa a lo alto del monte en donde se encontraba la ermita. El agua y la tierra la subían desde el río Larrén (La Raín).
Los libros de fábrica de la parroquia Santa María de Moreda nos ofrecen datos de los distintos artesanos que trabajaron en la fábrica de la ermita de San Cristóbal: Miguel de Lazcano carpintero en 1707, Juan Ignacio Labayen cantero en 1729, Andrés de Ugalde carpintero cubero entre los años 1732-1742, Juan de Larrauri cantero entre 1743-1745, Nicolás de Azpillaga carpintero en 1762 y Manuel de Nosa albañil en 1795.
PLANO DEL POBLADO, ERMITA Y NECRÓPOLIS DE SAN CRISTÓBALEl año que mayores reformas y obras se hicieron en dicha ermita, gobernada por la iglesia, durante el siglo XVII fue 1696. Obras que fueron realizadas por el cantero Andrés de Ugalde, quién cobró a la iglesia 700 reales. Las 700 tejas que se pusieron costaron 45 reales y medio. La cal, 45 fanegas, valió 67 reales y medio. El remate de la obra 10 reales. Tres yugadas, a nueve reales la yugada que hicieron de gasto 27 reales, subieron la cal y las 700 tejas. A los tres obreros que desescombraron la ermita se les dio nueve reales y al oficial que vino a reconocer la obra y declarar la conformidad le pagaron siete reales y medio.
El visitador mandó en 1755: “Respecto a la hermita de San Cristóbal, aneja a la fábrica, que el cura ponga un bobeado y se reteje. Y si con motivo de la obra, que se está haciendo en la iglesia, sobrare o sacare algún madero viejo, que se quite, se hara una urna para el santo. Hasta que no se haga el bobeado no celebre misa”[8]. La visita del año 1763 incidió en lo mismo “La hermita de San Cristóbal se repare del todo hasta ponerla decente. Estas obras las haran las personas que esten obligadas a ello, a mantenerlas y hasta que no se haga se prohibe celebrar misa en la ermita de San Cristóbal. Y que no entren en ella cosas indecentes y que no conduzcan a su ornato y servicio ni se abran violentamente sus cerraduras o puertas”[9].
ESTRUCTURAS O CIMIENTOS ENTERRADOS DE LA ERMITA DE SAN CRISTÓBALUna de las obras más importantes realizadas en la ermita de San Cristóbal tuvo lugar en el año 1772. El cantero Joaquín Eguiabarrena trabajó la cantería y mampostería del edificio de la ermita cobrando 1.017 reales por 250 varas y media de piedra de sillería, a precio de tres reales y media la vara, y por 9 estados de mampostería, a 15 reales cada uno, incluida en dicha cantidad la conducción de maderas. En esta obra también se gastaron “treinta y dos reales y veinticuatro maravedíes que pago por treinta y siete robos de yeso que trajo de la ciudad de Viana para echar las bovedas de la ermita de San Cristóbal y jarrear por dentro las paredes a precio de siete quartos el robo y un ochavo en la Aduana por cada uno”. “Dieciseis reales por dos dias que se ocupo un peon con su yugada en traer dicho yeso y subir agua a la citada ermita para trabajarlo”. “Cuarenta y ocho reales que por costa y jornal pago a Francisco el carpintero y su hijo maestros albañiles por tres dias que trabajo cada uno de los dos en la obra de dicha ermita”. “Treinta y nueve reales pago a dos peones que se ocuparon en dar maniobra cada uno de tres dias a dichos albañiles a razon de seis reales y medio de costa y jornal por dia”[10].
La cerraja que se compró para la puerta en 1773 valió 18 reales. Este mismo año se pagó al carpintero Joseph 41 reales y 8,5 maravedíes por siete días y medio que se ocupó en arreglar el tejado de la ermita de San Cristóbal y hacer la cubierta de su pórtico.
En el año 1788 junto a la ermita de San Cristóbal fueron plantados unos árboles: “Itn di al carpintero que trabajo en San Cristobal por los clavos que gasto dos reales y cuatro maravedíes: y por allanar la entrada y plantar en ella nueve arboles, y componer la escalera de la lampara de la iglesia ocho reales que todo es diez reales y cuatro maravedíes”[11].
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En ocasiones los trabajos de desescombro y de reparos de la ermita se hicieron en vereda, dándoles el cura el vino, pan y carne como alimento al trabajo aportado por los verederos. Año 1773: “Iten trece reales y medio vellon que pago por el vino, pan y carne que se gasto en la vereda que mando el cura hacer para desescombrar la hermita de San Cristobal”[12].
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El obispo de Calahorra Francisco Matheo Aguiriano y Gómez visitó la
ermita en el año 1796 y señaló: “Cuyo pavimento se hallo en tierra
descubierta y con necesidad de igualar, enlosar o encajonar y el tejado sin
boveda por lo que mandaba y mando SSY a las personas obligadas a su
conservacion que con la posible brevedad hagan echar una bobedilla y que se
emvaldose el pavimento cuidando de que se tenga dicha hermita en adelante con
la decencia que se debe so pena de veinte ducados”[13].
Atendiendo a los mandatos del obispado, la iglesia de Moreda mandó arreglar la ermita a Joseph Guisasola, maestro cantero, quién arregló la ermita en el año 1796 e hizo una sepultura por mandato del cabildo. La tumba costó 100 reales. El arreglo de la ermita supuso 650 reales. Guisasola puso 225 varas y media pie de enlosar y 100 varas de asiento todo de piedra de sillería a cuatro reales y cuartillo vara que es de tres pies cuadrados según uso y costumbre que hacen 1.333 reales. Por remiendos y recalzos 167 reales. En total esta importante recomposición de la ermita de San Cristóbal costó 1.650 reales[14].
SELLO MEDIEVAL DE CERA DEL CONCEJO DE LABRAZA DE 1328. SE ENCUENTRA EN EL ARCHIVO REAL Y GENERAL DE NAVARRA EN PAMPLONA. REPRESENTA A SAN CRISTÓBAL COMO PEREGRINO ENTRE DOS ENORMES BRAZOS QUE DA NOMBRE A LA VILLA DE LABRAZA COMO SÍMBOLO DE PROTECCIÓN Y AYUDA. LOS LUGARES ALTOS CON EL NOMBRE DE SAN CRISTÓBAL TAMBIÉN LOS ENCONTRAMOS EN OTROS PUEBLOS CERCANOS COMO YÉCORA
Con la entrada del nuevo siglo XIX continúan los arreglos de la ermita
de San Cristóbal. Trabajó en la misma el cantero apodado “Provincias”,
cuyo nombre era Joseph de Guisasola. En 1801 cobró 87 reales por retejar
durante dos días la ermita a siete reales y medio, por dos cabrios a dos reales
cada uno y por otros trabajos en la parroquia. Diez reales, cobró el peón que
con una caballería subió teja y arena a San Cristóbal.
El año 1827 la iglesia de Moreda gastó 90 reales por retejar la ermita de San Cristóbal, incluido el gasto de los cabrios, teguillo y las caballerías que subieron la teja a la ermita. Cinco peones y medio fueron empleados para enlosar la ermita, a cinco reales peón, supusieron un gasto de 27,5 reales. Para blanquear la ermita se emplearon cuatro robos de cal a cinco la fanega (20 reales), cuatro robos de yeso a tres reales fanega que hacen seis reales y un peón y medio para el blanqueo y revoco a ocho reales peón que hacen doce reales, más dos reales por subir el agua para el mortero. Un peón desescombró el pórtico cobrando cuatro reales.
LOS LUGARES CON LA DENOMINACIÓN SAN CRISTÓBAL SIEMPRE SE ENCUENTRAN EN ALTOS Y MONTES
El final de esta ermita fue intuido por el visitador del obispado de
Calahorra en la visita que hizo en el año 1828[15].
Encontró el altar sin cruz, las aras destrozadas, el retablo estropeado y la
subida a la ermita sin camino. Mandó subsanar todas estas deficiencias y otras
que tenía la ermita. Diez años después San Cristóbal se encontraba en ruinas (1838).
Ocho caballerías se ocuparon en bajar la teja al pueblo para que fuese
aprovechada en otras construcciones, haciendo de gasto 25 reales[16].
Festividad, culto y ritos
A mediados del siglo XVI esta ermita
poseía cofradía del Señor San Cristóbal, según aparece anotado en el Libro del
licenciado Martín Gil y en el testamento del clérigo Pedro Fernández en el año
1551: “Iten mando que digan los dichos clerigos de la dicha iglesia diez
misas rezadas por los cofrades de Nuestra Señora y de Sant Cristóbal y se
paguen a doce reales”[17].
Según acuerdo de concordia entre la villa de Moreda y el cabildo eclesiástico de Santa María de Moreda en el año 1742 los devotos moredanos hacían rogativa por la festividad de San Marcos (25 de abril) subiendo en procesión y cantando las letanías a la ermita de San Cristóbal[18].
Celebraban misa rezada, extra de la popular. También, se iba a esta ermita en rogativa mayor, sin misa, el lunes antes de la Ascensión del Señor. Subían en procesión cantando las letanías hasta la ermita de San Cristóbal.
La ermita poseyó un cementerio anejo al templo. La necrópolis de San Cristóbal está localizada en una pequeña heredad lleca junto a las ruinas de la ermita (pedregal-morcuero) en lo alto del monte. En el subsuelo aparecen tumbas de lajas.
[1] APM. Inventario parroquia de Santa María de Moreda. Armario
nº 3. Caja nº 52, doc. nº 4 del año1741. Años 1741.1912.
[2] ATHA., sig. GUEREÑU-5483.JPG. Fotografía de San Cristóbal de Moreda de Álava/Moreda Araba.
[3] APM. Libro de fábrica 1763-1828. Armario nº 2, caja nº 25, pp 319v. Visita año 1828.
[4] SÁNCHEZ SIERRA, María Josefa y BUESA GARCÉS DE LOS
FAYOS, Isabel: “Inventario y descripción de los materiales recogidos en el
término municipal de Moreda de Álava por José Ángel Chasco Oyón”. Museo de
Arqueología de Álava, 2005.
[5] CHASCO OYÓN, José Ángel: “Apellidos y heráldica en la
villa de Moreda. Apuntes sobre los primeros pobladores del lugar de Moreda. San
Cristóbal: un poblado de la Edad del Hierro”. Ayuntamiento de Moreda, 1986, p.
2.
[6] AMVI. Carpeta letra Q, n.º 19. Escritura otorgada
entre Viana y Moreda sobre hacerías o términos comunes para el goce de ellos
con declaración de sus mojones. Datos aportados por Félix Cariñanos San Millán.
[7] DÍAZ BODEGAS, Pablo: Libro de visita del Licenciado
Martín Gil. 1998.
[8] Archivo Parroquial de Santa María de Moreda. Libro de cuentas 1720-1761. Armario nº 2, caja nº 24, visita del año 1755 en pág. 259v.
[9] Archivo Parroquial de Santa María de Moreda. Libro de cuentas 1763-1827. Armario nº 2, caja nº 25, visita del año 1763 en pág. 10v.
[10] Ibidem. P. 86-86v.
[11] Ibidem. P. 165.
[12] Ibidem. P. 74v.
[13] Ibidem. Visita del año 1796 en p. 191.
[14] Ibidem. P. 207.
[15] Ibidem. P. 319v.
[16] Archivo Parroquial de Santa María de Moreda. Libro de cuentas de fábrica 1828-1912. Armario nº 2, caja 26, p. 27v.
[17] AGN. Año 1562. Caja 215. E. Francisco Carrillo.
Protocolos notariales de Viana. Testamento del clérigo Pedro Fernández, ff.
43-45.
[18] ADC., sig. 17/742-51. Año 1742. Pretensiones de la
villa de Moreda, para otorgar la escritura de concordia, con el cabildo de
beneficiados de la iglesia parroquial de esta misma villa.















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